Evolucion del futbol
Recién a
comienzos del siglo XIX se vislumbra el cambio: el fútbol fue ganando
cada vez más terreno en los colegios, principalmente en escuelas
públicas, y fue en este ambiente comenzó su proceso de innovación y
desarrollo.
Pese a todo,
el fútbol continuaba siendo un juego sin reglamentación, es decir, no
existía una forma determinada de jugarlo. Cada colegio aplicaba sus
propias reglas, las cuales divergían, a veces, considerablemente entre
sí. Además de aferrarse a las tradiciones, su práctica dependía también
de los terrenos de juego a disposición. En los lugares donde se jugaba
en patios de colegios, con suelos empedrados y muros, no había lugar
para partidos masivos.
Es así que en
los colegios de Charterhouse, Westminster, Eton y Harrow comienza a
verse como el juego se basa más en la habilidad del regateo que en la
potencia necesaria en medio del tumulto. Por otro lado, los colegios
como Cheltenham y Rugby tendían hacia una práctica más ruda, donde el
balón se podía jugar y hasta llevar con la mano.
Con el correr
del Siglo XIX, la imagen del fútbol comenzó a cambiar. Las autoridades
escolares comenzaron a verlo como un medio de fomentar la lealtad, la
facultad de sacrificio, la colaboración mutua y la subordinación a la
idea de equipo. El deporte comenzó a figurar los programas de las
escuelas y la participación en el fútbol se hizo obligatoria. Una
contribución esencial al respecto provino de parte del Dr. Thomas
Arnols, director del colegio de Rugby.

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